revoltillo de ideas

mi blog de recetas de cocina y experimentos varios con Thermomix (y sin ella)

escudella con pelotas

Comería escudella todo el año!!! Con esto creo que sobran las palabras, me declaro absolutamente fan de este plato catalán, humilde, sencillo y exquisito donde los haya.

Es un plato imprescindible del día de Navidad, donde la tradición es presentarlo en dos tiempos, es decir, primero tomar el caldo en sopa con su pasta de galets (tiburones – pequeños todo el año, y gigantes en Navidad), y de segundo la “carn d’olla”, o sea, todas las carnes y verduras, los avíos de toda la vida, vamos. Aunque en mi casa siempre hemos hecho un pequeño cambio, y es que, en lugar de preparar una única “pilota” grande como se acostumbra a hacer, nos gusta más hacer pelotas tamaño albóndiga (de hecho las hacemos más pequeñas) y , en lugar de sacarlas de segundo, siempre las hemos tomado en la sopa.

Mi variante importante llega en el momento en que decido comenzar una dieta, disociada para más señas. Esto implica la prohibición de mezclar en una misma comida hidratos y proteínas, por lo que se convierte en un plato imposible para mí. La escudella lleva patatas, garbanzos, carne, pilotes, pasta….. ay de mí!.

Así que un día decidí probar a hacerla exactamente igual que la he hecho siempre, pero prescindiendo de los alimentos prohibidos, que en este caso fueron las patatas, los garbanzos y la pasta. Y ya puestos a aligerar, eliminé también algunas carnes: la ternera, la botifarra blanca y la botifarra negra. Sin mucha convicción, reconozco que soy animal de costumbres, pensé, bueno… por probar…

El caldo quedó impresionante, con el mismo saborcito de siempre. El problema, y gordo, estaba en la sopa. Eso de no ver ni un triste galet, en aquel mar de caldo (por muy bueno que estuviera) y pelotas, me deprimía. Lo solucioné incorporando las verduras a la sopa, y de ese modo conseguí el “cuerpo” que necesitaba en el caldo, así que pude olvidarme (definitivamente, no, eh?) de mis queridos galets.

escudella amb pilotes

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 3 horas

Ingredientes: 6 personas

Para el caldo:

  • 1 hueso de jamón fresco, hermosote
  • 1 hueso blanco (de rodilla)
  • 1 hueso fresco (de culata, caña, o rodilla)
  • 1 oreja de cerdo previamente salada, cortada en 5 ó 6 tiras
  • 1 hueso de espinazo bien carnoso, con su tuétano
  • 1 carcasa de pollo
  • 2 muslos de pollo
  • 4 zanahorias
  • 3 puerros
  • 3 ramas de apio
  • 2 nabos medianitos
  • 2 chirivías medianitas

Para las pelotas: 

  •   1 kg. pasta de salchicha, de cerdo. Yo la compro en una charcutería que ya la venden así, preparada con todas las especias incorporadas, y a granel, exactamente igual como venden la carne picada.
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas soperas de pan rallado
  • un chorrito de leche

Elaboración:

– En primer lugar, tenemos que “agenciarnos” con una olla grande, pero bien grande. La que yo utilizo es de 10 litros.

– Llenar 3/4 partes con agua, y llevar al fuego. Con el agua fría, incorporar todos los huesos (los salados, tener la precaución de lavarlos previamente, para retirar el exceso de sal) y las carnes.

A medida que se va calentando y comienza a hervir, desespumar constantemente, retirando esa capa “sucia” que se va formando, con un cucharón.

– Durante todo este proceso, aprovechamos para cortar las verduras y formar las pelotas.

– Para las pelotas, cogeremos un bol grande, y añadiremos a la carne picada dos huevos enteros, amasando bien con las manos para que queden bien integrados. Ahora añadiremos dos cucharadas soperas de pan rallado y un chorrito de leche. Volvemos a amasar y, dependiendo de la consistencia que tengan, será preciso añadir un pelín mas de pan o de leche. A mí particularmente me gustan bien jugositas y casi nunca suelo añadir más pan, pero siempre deben poder mantener la forma, para que no se desboronen al hervir.

Para que no se nos enganchen a las manos cuando vamos formando las pelotas, lo que haremos es prepararnos un vaso con agua al lado. Nos mojamos la punta de los dedos (de una mano, no es necesaria de las dos), y nos humedecemos las palmas de las manos. Ahora podemos tomar la porción de carne necesaria y darle forma tranquilamente, sin que se nos quede continuamente pegada. Repetimos la operación cada 2 ó 3 pelotas, o cuando veáis que ya se comienza a enganchar.

Dejamos las pelotas en un plato aparte, esperando su turno.

– Cortar las verduras como más os guste. Yo suelo cortar las zanahorias, los puerros y el apio a rodajas finitas. Los nabos y las chirivías los corto a dados medianitos.

Reservar.

– Cuando el agua en el que tenemos las carnes hirviendo ya se ve limpia, es el momento de añadir el resto de ingredientes. Yo me ayudo de este utensilio, que me resulta muy útil para no mezclar los ingredientes, pues como vamos a cocer muchísimo tiempo, acaban deshaciéndose y no me gusta tener que andar después “escogiendo”. De esta forma queda todo bien separadito y se cuece exactamente igual. Es algo parecido a una flor, adaptándose a la medida de tu olla. Yo lo pongo sobre las carnes, y encajado al diámetro de la olla. Sobre esto pongo las pelotas, una por una, para que no se me deshagan, y por último las verduras.

– Seguir desespumando hasta que vuelva a quedar el caldo limpio.

– En todo este tiempo el fuego lo tengo al máximo, para que hierva bien el caldo, integrándose todos los sabores. A partir de aquí, como lo normal es que haya evaporado bastante, rellenamos hasta cubrirlo todo, prácticamente a dos deditos del borde, pero ojo, con agua caliente.

– Esperar que vuelva a hervir, y ya podéis tapar la olla y bajar el fuego a una temperatura suficiente como para que no deje de hervir, pero no “a lo loco”, que vaya haciendo.

– El tiempo total desde el primer hervor hasta que apago el fuego, más o menos será de unas 3 horas – 3 horas y media.

– Retirar las verduras y las pelotas con una espumadera o cucharón primero. No intentéis levantar el colador con todo encima porque lleva demasiado peso. Yo pongo las pelotas, las verduras y el caldo que necesito en los platos, y el resto (verduras, pelotas, y caldo) lo guardo en un tupper gigante y a la nevera.

– Con la cantidad de avíos que ponemos, hay sustancia como para preparar un montón de caldo. El problema es que, por el volumen de éstos, nos sale poca cantidad de caldo. Y me da pena, que la vida no está para despediciar nada. Qué hago yo? Pues una segunda tanda. Es decir, dejo las carnes en la olla (las pelotas hemos quedado que se quedan en la nevera) , vuelvo a llenar hasta las 3/4 partes con agua caliente, y vuelvo a hervir, unas 2 horas más, junto con una pastilla de avecrem. Evidentemente, este paso es totalmente opcional, vosotros decidís.

– Cuando ya tengo la segunda tanda de caldo bien rica, lo que hago es colarlo, pues me gusta el caldo bien limpito, sin restos de nada. Lo voy pasando en tuppers, y al congelador. Rescato la carne de los huesos de espinazo, la oreja y muslos de pollo, y la reservo para unas ricas croquetas de cocido.

Y desde entonces, vuelvo a estar tan contenta como antes con mi versión de escudella.

Y le sigo llamando escudella porque, a pesar de haber eliminado por completo la carn d’olla, el sabor se mantiene como siempre, al igual que mi sensación de felicidad. Objetivo cumplido!!!

Mónica G.

 

Pero antes de despedirme, tengo que daros algunos consejos y advertencias:

  • las pelotas las hago con carne exclusivamente de cerdo, porque quedan más tiernas y jugosas que mezclando con ternera. Mi hija las de-vo-ra literalmente.
  • si no encontráseis la pasta de salchicha de la que os he hablado, es tan sencillo como comprar salchichas frescas y retirarles la piel. Un truqui para que la piel salga sola, es abrir el grifo de agua al mínimo, que tan sólo salga un hiliiiiiito, y mojarlas. Hacer un corte con un cuchillo sin sierra de arriba abajo y… voilá, al retirar la piel veréis que sale completamente limpia.
  • los puristas de la dieta disociada, observaréis que hay dos alimentos de los que deberíais prescindir: el pan rallado y la zanahoria. Yo lo he puesto tal cual lo preparo yo, que soy una inconsciente jajaja, y a partir de aquí que cada cuál dé rienda suelta a su locura.
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Crema de calabaza con toque de queso azul

Me encantan las cremitas!

En esta época del año suelo preparar muchísimas veces, porque no hay nada que me reconforte más que cenar calentito y rico, cuando se tiene el cuerpo “arrecío”, como diría mi padre.

Hoy os muestro esta cremita de calabaza, con un ligero, muy ligero, toque de queso azul, un “que si es, que si no es”. Evidentemente, podéis abusar poniendo un poco más si sois muy amantes de este tipo de queso. A mí particularmente me encanta, pero en este caso no quiero que predomine su sabor, por lo que lo pongo con mucho tiento.

Para acabarla, he encontrado algo que para mí ha sido todo un descubrimiento, y me gustaría compartirlo con vosotros. Un buen amigo mexicano, además de increíble cocinero (Bogard) terminaba algunas de sus cremas con unas tiritas de tortilla de maíz (de maíz ehhh, nada de trigo) bien crujientes. Diosssss qué buenas. Como diría Arguiñano, me fascina ese cris-cris. El caso es que una no siempre tiene tortillas de maíz a mano listas para freir, de manera que cuando las vi envasadas, ya cortaditas, fritas, ligeramente saladitas, listas para usar, me tiré de cabeza. Y vaya si están buenas. Para mi gusto podrían ser un pelín mas gruesas, pero vamos, con la papeleta que me han solucinado, no se me ocurrirá ponerles una pega!! Además el paquete viene con autocierre, con lo que se mantienen crujientes muchísimo tiempo. Os enseño una foto:

Bueno, pues creo que no me dejo nada, vamos con la recetilla.

Crema de calabaza con toque de queso azul

Coste: muy económico (menos de 5€)

Tiempo total: 30 minutos

Ingredientes: 4 personas

  • 700 gr. calabaza ya pelada, sin pepitas
  • 650 gr. agua
  • 1 puerro (sólo la parte blanca)
  • 100 gr. panceta ahumada (yo la utilizo preferiblemente al bacon, porque tiene más sabor y está más sequita)
  • 60 gr. queso azul
  • 60 gr. queso fresco de vaca
  • 60 gr. aceite de oliva virgen extra
  • 1 hoja de laurel
  • 2 cucharaditas (medida postre) de orégano
  • 1/2 paquete de tortillas fritas Fresh Gourmet
  • sal y pimienta

Elaboración:

– Calentar 3 minutos el aceite, temperatura Varoma, velocidad 1.

– Añadir el puerro a rodajitas, junto con la panceta cortada a cubitos pequeños. Sofreir 4 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1.

– Incorporar la calabaza cortada en cubos medianitos, junto con el agua, la sal, el orégano y la hoja de laurel. Dejar cocer (sin triturar) 20 minutos, temperatura Varoma, velocidad cuchara.

– Al acabar el tiempo, comprobar que la calabaza está tierna, retirar la hoja de laurel, y triturar 30 segundos, velocidad 7.

– Añadir los quesos, y terminar de triturar 2 minutos, velocidad 10. Recordad que, si no queréis, o no podéis, esperar a que se enfríe un poquito antes de triturar, para evitar salpicaduras que nos podrían hacer mucho daño, pondremos un pañito cubriendo la tapa y el cubilete, presionando suavemente.

– Rectificar de sal y servir calentita, adornando con las tortillas fritas, o picatostes si así lo preferís.

A que es fácil?? Pues venga, animaros que en este tiempo sienta la mar de bien.

Mónica G.

Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Os presento uno de mis entrantes favoritos. Nunca falta en Navidad.
Es uno de esos platos con los que siempre se sorprende, con garantía de éxito. Lo mismo vale para una fecha especial, como para una cenita rápida en esos días que llegamos cansadas y no queremos meternos en la cocina.
La preparación del guacamole, os la dejo totalmente a vuestra elección, podéis utilizar o no la Thermomix. Yo personalmente no la utilizo, me gusta más “pisando” el aguacate con tenedor. Así controlo perfectamente el punto de gordito que lo quiero y, por otra parte, me permite incorporar el resto de ingredientes muy suavemente, para no mezclar sabores. Pero como dije antes, donde manda patrón no manda marinero, así que… a vuestro aire!

Preparados, listos…

Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 20 minutos

Ingredientes: 4 personas

  • 16 lonchas de roastbeef bien finitas (casi como carpaccio). Si no las tienen en mi charcutería de confianza, las compro envasadas. 2 paquetes de la marca SKARE (en Mercadona o Carrefour).
  • 1 aguacate a punto de maduración. No blando, pero que podamos marcar fácilmente con el dedo.
  • 1 tomate bien carnoso, mediano.
  • 1/2 cebolleta pequeña (si encontráis cebolla morada, mucho mejor)
  • 1/2 manojito de cilantro (las hojas solamente, de unas 10-15 ramitas)
  • 1 lima (o limón)
  • 1/2 latita de leche de coco (compro de la marca Aroy-D)
  • 1/2 brick pequeño de nata
  • 8 ó 10 almendras tostadas, sin sal y sin piel
  • puntita de curry
  • unas gotitas de ron
  • sal
  • salsa Valentina para terminar.

Elaboración

– Primero comenzaremos preparando la crema de coco. Para ello pondremos la leche de coco en una sartén antiadherente, junto con la puntita de curry, el ron (unas gotitas ehhh) y la nata. A fuego suave, dejar hasta que haya espesado un poquito, ni muy líquida ni muy espesa. Cuando esté, añadirle las almendras que previamente hemos picado en el mortero. Dejar enfriar. Reservar.

– Mientras se va haciendo la crema, preparamos el guacamole.

– Lo primero que haremos será cortar el aguacate por la mitad, longitudinalmente, de arriba abajo. Para separar las dos mitades, dar un poquito de vuelta a una de las partes, y se separará muy fácilmente. Para retirar el hueso, hay un método muy sencillo, que consiste en clavar un cuchillo, no por la punta, sino por la hoja (como si fuéramos a partirlo por la mitad), girar y levantar. Ya tenemos el hueso fuera. Ahora cogemos una cuchara y la vamos arrastrando entre la pulpa y la piel, bien pegadita a la piel, vaciando las dos partes del aguacate, hasta dejar la piel completamente limpia.

– En un plato grande, pisamos el aguacate con un tenedor, procurando de no pasarnos, pues es interesante que tenga grumitos, que quede gordito. En absoluto nos tiene que quedar un puré. Sazonar con sal y el zumo de 1/2 lima (o limón) recién exprimida.

– Picar bien pequeñita la cebolla, el tomate (pelado), y la mitad de las hojas de cilantro, y añadir todo a la pasta de aguacate. Hacerlo con movimientos envolventes, suavemente, para no mezclar los sabores de los ingredientes. Pensad que la gracia es poder diferenciar perfectamente los sabores mientras lo degustamos.

– Hemos puesto la mitad de las hojas de cilantro y la mitad de la lima porque son sabores muy característicos y muy personales. En este momento podemos rectificar de sal, punto de lima y cilantro. Siempre envolviendo al incorporar.

– Ya tenemos el guacamole listo, ahora solo nos queda rellenar los filetes de roastbeef.

– Disponer un filete en una tabla, poner el guacamole en la parte más ancha, y enrollar. No hace falta poner palillo porque se “pega” perfectamente, con la textura del guacamole.

– En un plato, pondremos una base de crema de coco (ya fría). Sobre ella, colocaremos los rollitos y acabaremos con un hilo de Valentina por encima.

Ya vais a ver como es muchísimo más extensa la explicación que la preparación en sí. Si preparáis esta delicatessen, ya me comentaréis el resultado. Espero que os guste tanto como a mí.

Mónica G.

 

Consejos e ideas:

  • Dependiendo del tamaño, necesitaréis uno, dos, o incluso tres aguacates. Yo los compro en un supermercado latino enfrente de casa, que son enormes. Cada aguacate puede pesar tranquilamente 500gr. He intentado averiguar la variedad, pero no me saben dar respuesta. Eso sí, están requetebuenísimos, y siempre salen con un precioso color verde, nunca me he encontrado ninguno marrón, lo cuál se agradece, y mucho. Antes compraba los pequeños, los de toda la vida (variedad Hass), pero después de varios fracasos, acababa abriéndolos con el corazón en un ay, mirando de reojillo por la sorpresa que me podía encontrar, porque no las tenía todas conmigo, la verdad.

 

  • La salsa Valentina (es su nombre) es una salsa típica mexicana, que viene en unas botellitas, y que se conserva en el frigorífico muchísimo tiempo. La hay tipo normal (etiqueta amarilla), y muy picante (etiqueta negra). Yo utilizo la muy picante, y es la que os recomiendo, pero si no estáis muy acotumbrados, podéis comenzar con la normal, aunque ya os aviso que acabaréis con la mía, porque es una salsa adictiva. Tiempo al tiempo jajaja.

 

  • Opcionalmente, también podéis picar muy muy chiquito un chile (de árbol) y agregarlo al guacamole. Quitad las semillas para que no quede tan picante, aunque, evidentemente, podéis dejarlas ¡OJO PICA!.

 

  • Os aconsejo que probéis a prepararlos también con salmón ahumado en lugar de roastbeef. Están buenísimos, es cuestión de probar.

Zarzuela de pescado

En mi casa, una Navidad no es Navidad sin una buena Zarzuela.

Dicho así, parece como si en casa nos invadiera en Navidad el espíritu de la opereta, convirtiéndonos por momentos en artistas del género chico. Nada más lejos de la realidad. Os cuento.

La Zarzuela es un plato a base de pescado y marisco que nunca ha faltado en nuestra mesa en época de Navidad. Yo lo recuerdo desde que tengo uso de razón, y realmente para nosotros es un clásico, que se ha convertido en imprescindible. Es una receta muy sencilla de preparar, con un resultado delicioso. Y como falta ya muy poquito para Navidad, me gustaría poner mi granito de arena aportando esta recetilla.

Os aconsejo prepararla la víspera, por dos motivos principalmente:

  • estará muchísimo más sabrosa
  • el día H tendréis que preocuparos únicamente de poneros divinas de la muerte, sin pensar en la cocina: que no llego, que lo van a encontrar todo manga por hombro… sabéis a qué me refiero?

Eso sí, preparad pan para mojetear en la salsa, porque no os vais a poder resistir, aviso!!

Zarzuela de pescado

Coste: elevado (menos de 30€)

Tiempo total: 1h.30min.

Ingredientes: 4 personas

  • 4 rodajas de merluza
  • 4 rodajas de rape
  • 4 filetes de perca
  • 2 calamares medianitos en rodajas
  • 500gr. mejillones (podéis poner más o menos, a vuestro gusto)
  • 500gr. almejas (igual que los mejillones, la cantidad a vuestro gusto)
  • 8 gambas rojas grandes
  • 8 cigalas grandes
  • 1 cebolla
  • 4 tomates maduros
  • 3/4 vaso (medida agua) de vino blanco seco
  • 1 ó 2 vasos de caldo de pescado
  • 1 limón
  • 2 hojas de laurel
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • 2 dientes de ajo
  • 25gr. almendras tostadas
  • 25gr. avellanas tostadas
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta

Elaboración:

– Limpiar muy bien los mejillones, retirándoles todas las barbitas.

– Poner las almejas en agua abundantemente salada durante 15 minutos. para que suelten toda la tierra que pudieran tener.

– En una olla sin nada de agua, abrir los mejillones y las almejas al vapor. Para ello exprimiremos un limón, rociando todo con el zumo, y dejaremos la cáscara dentro de la olla. Pondremos también una hoja de laurel. Tan pronto como hayan abierto, retirarlos del fuego y reservar (manteniéndolos dentro del agua para que no se resequen).

– En una sartén grande, ponemos a calentar aceite, y en primer lugar freiremos las rebanadas de pan de molde, a fuego no muy fuerte para que queden bien crujientes. Reservar.

– Subimos el fuego, y freir ahora las gambas y las cigalas. Pensad que esto de freir es únicamente un momentito, no se tienen que cocinar del todo, pues luego las acabaremos en la cazuela. Reservar.

– Freir ahora los calamares, reservando también.

– Ahora freiremos el pescado, previamente enharinado y sazonado con sal y pimienta. Exactamente igual que hemos hecho con las gambas, no debemos dejarlo demasiado tiempo, únicamente que tome un poquito de consistencia, y lo retiramos. Básicamente es para que tome mucho más sabor, y no nos quede como pescado hervido.

– Siempre en el mismo aceite, prepararemos ahora un sofrito, rehogando en primer lugar la cebolla cortada bien chiquita. Cuando está transparente, añadimos los tomates rallados y una hojita de laurel. Dejamos todo el conjunto que sofría bien, y entonces agregaremos el vino blanco. Lo dejaremos haciendo chup chup hasta que se consuma prácticamente todo el vino.

– Cuando ya está el sofrito hecho, será el momento de incorporar el agua de cocción de los mejillones y las almejas (previamente colado), y un vaso de caldo de pescado. Dejar hervir 3 minutitos, para que se mezclen bien los sabores. Rectificar el punto de sal, cuidando de no pasarse.

– Mientras tanto, en una cazuela (preferiblemente de barro) grande, dispondremos todo el pescado bien colocadito en el fondo, a continuación añadiremos por encima los calamares bien repartidos, las cigalas y las gambas, y por último los mejillones (habiéndoles retirado la valva vacía) y las almejitas.

– Verter sobre el pescado y el marisco el sofrito que acabamos de preparar. Debemos fijarnos que sea en cantidad suficiente como para cubrir rasamente el pescado. Si nos faltase un poquito, añadiríamos el segundo vaso de caldo de pescado que teníamos reservado.

– Dejar cociendo bien tapadito, 10 minutos.

– Mientras vamos cociendo el pescado, preparamos la picada. En un mortero (o en el vaso picador), vamos a ir picando el pan, junto con las almendras y las avellanas (sin piel), y los ajos. Cuando ya lo tenemos todo bien picadito, vamos a tomar un poquito del caldo de la cazuela y lo vamos a agregar al mortero, para desleir todo un poco. Rectificar punto de sal.

– Añadir la picada a la cazuela, repartiéndola bien para que llegue por todas partes. Sacudir un poquito la cazuela con movimientos circulares para que se integre todo el conjunto.

– Por último, precalentamos el horno a 200º, y meteremos la cazuela destapada, terminando la cocción durante 10 minutos más.

– En este momento, retirar del horno la cazuela, taparla, y dejarla reposando hasta el día de mañana, donde lo único que hará falta será calentar (importante que sea a fuego suave, para que no se nos queme nada), sacudiendo a cada poco la cazuela, suavemente, con movimientos circulares.

Ya sólo nos queda saborear este plato de lujo, disfrutando de la Navidad en casa, rodeados de buena compañía. ¿Se puede pedir más?

Que aproveche y… FELIZ NAVIDAD!!

Mónica G.

Pulpo á feira con cachelos

He probado a preparar esta receta con Thermomix y, sinceramente, no me convence. Me explico. El pulpo queda buenísimo, exactamente igual que a la manera tradicional. Pero…. los cachelos, definitivamente no. A mí me gustan con ese saborcito insuperable que cogen de cocerlos en el mismo agua del pulpo, con ese colorcito sonsorado tan característico que adquieren las patatas. Y en el Varoma no se consigue.

Por lo tanto, y aparte de todo esto, como no encuentro ninguna ventaja añadida por el hecho de utilizar la Thermomix en esta receta, pues únicamente la utilizamos para cocer, os voy a dar la receta tradicional, tal como la preparamos en casa.

Pulpo á feira con cachelos

Coste: medio (menos de 20€)

Tiempo total: 50 min.

Ingredientes: 4 personas

  • un pulpo congelado, limpio y eviscerado, de 1.200gr. Si lo compráis fresco, es aconsejable congelarlo después de limpio, para romperle las fibras y conseguir que quede más tierno.
  • 5 ó 6 patatas medianas de Galicia. Si no las conseguís, seguro que en el mercado podéis encontrar patatas variedad Kennebec. Probadlas y seguro que no os fallan.
  • una cebolla
  • una hoja de laurel 
  • 2l. agua
  • pimentón dulce o picante, al gusto
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal en escamas

Elaboración:

– Lavar muy bien el pulpo bajo un chorro de agua fría, retirándole, si tuviera, los ojos y la boca. Normalmente, comprándolo congelado viene muy limpito, pero esto hay que hacérselo.

– Lavar los cachelos a conciencia, bajo el chorro de agua, cepillándolos para retirar cualquier resto de tierra que pudieran llegar a tener. No pelar.

– Poner a calentar el agua en una olla, junto con la cebolla partida por la mitad, y la hoja de laurel. No añadir sal.

– Cuando comience a hervir, coger el pulpo con unas pinzas de cocina por la unión de la cabeza con los tentáculos, y sumergirlo en el agua hirviendo 5 segundos. Sacar inmediatamente. Observaréis cómo los tentáculos se han enrollado. De esta manera vamos a evitar que se le separe la piel al pulpo.

– Esperar que el agua vuelva a hervir a borbotones y volver a meter 5 segundos. Repetir la misma operación 3 veces, y a la cuarta ya podéis dejar el pulpo en el agua, contando 35 minutos desde ese momento.

– A los 10 minutos, es decir, cuando faltan 25 minutos, añadir los cachelos.

– Cuando llegue el tiempo, apagar el fuego y dejar tanto el pulpo como los cachelos reposando dentro del agua, durante 10 minutos.

– Escurrir bien el pulpo y los cachelos.

– Quitar la piel a los cachelos, y cortarlos a rodajas de 1cm. de grosor. Disponerlas en un plato de madera, formando una base.

– Cortar los tentáculos y la cabeza del pulpo a rodajas de 1cm. de grosor, aproximadamente, y repartirlas por encima de los cachelos.

– Condimentar con sal en escamas, pimentón picante y regar con un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Servirlo templadito, acompañándolo con un buen Albariño, Ribeiro, o vino turbio.

Que aproveche!!

Mónica G.

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