revoltillo de ideas

mi blog de recetas de cocina y experimentos varios con Thermomix (y sin ella)

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Risotto de espárragos trigueros y jamón

Hacer un risotto espectacular con Thermomix no puede ser más fácil.

La textura que se puede ver en la foto engaña un poco, es decir, parece que el aspecto es un poco de arroz más caldoso que cremoso, pero para nada. Tened en cuenta que la foto está tomada al instante de retirarlo del vaso de la Thermomix, sin darle tiempo a asentarse.

Os recomiendo que tengáis en cuenta este punto, y lo retiréis justo en ese momento. De lo contrario, si os pasáis, al cabo de 5 minutos os encontraréis con la desagradable sorpresa de un arroz demasiado denso, pastoso.

Risotto de espárragos trigueros y jamón

Coste: económico

Tiempo total: 25 minutos

Ingredientes: 4 personas

  • 300gr. arroz bomba (o a vuestra elección)
  • 300gr. espárragos trigueros (yo utilicé una bolsa que vienen congelados enteros, del Mercadona)
  • 750gr. caldo de verduras (si preferís, también sale bueno con caldo de pollo)
  • 125gr. vino blanco seco
  • 80gr. jamón serrano a taquitos
  • 100gr. queso parmesano
  • 1 cebolla
  • 50gr. aceite
  • 30gr. mantequilla
  • sal, pimienta

Elaboración:

– Rallar el queso parmesano, con unos golpes de Turbo. Reservar.

– Poner el aceite en el vaso y calentar 1 minuto, temperatura 100, velocidad 1.

– Añadir la cebolla, y picarla 4 segundos, velocidad 4. Pocharla 3 minutos, temperatura 100, velocidad 1.

– Incorporar ahora los espárragos, previamente cortados a rodajitas (en el caso de que también utilicéis los congelados, no es necesario descongelar). Este punto prefiero hacerlo sin Thermomix, porque para la presentación, prefiero asegurarme que los trozos van a ser regulares. Saltear 2 minutos, temperatura 100, velocidad cuchara.

– Poner la mariposa en el vaso, e incorporar el arroz. Nacarar un poquito, programando 2 minutos, temperatura 100, velocidad 1, giro a la izquierda.

– Programar 17 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1, giro a la izquierda, e ir añadiendo cada 2 minutos un poco de caldo y un poco de vino por el bocal, sin parar la máquina, hasta terminar.

– Al llegar este momento, añadir los elementos grasos (mantequilla y queso parmesano), que son los que nos ayudarán a que el arroz consiga esa textura melosa que pretendemos. Incorporar al mismo tiempo los taquitos de jamón serrano, un poco de sal (cuidadín que lleva jamón) y pimienta, y programar 2 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1, giro a la izquierda.

– Servir inmediatamente.

La única “pega” que en un momento dado puedo encontrarle, es que, obviamente, no puede prepararse con antelación. Es más, DEBE servirse inmediatamente para disfrutarlo como se merece. Por lo demás, es un plato muy agradecido que suele gustar a todo el mundo, con lo que tendremos el éxito garantizado, os lo aseguro.

Mónica G.

 

escudella con pelotas

Comería escudella todo el año!!! Con esto creo que sobran las palabras, me declaro absolutamente fan de este plato catalán, humilde, sencillo y exquisito donde los haya.

Es un plato imprescindible del día de Navidad, donde la tradición es presentarlo en dos tiempos, es decir, primero tomar el caldo en sopa con su pasta de galets (tiburones – pequeños todo el año, y gigantes en Navidad), y de segundo la “carn d’olla”, o sea, todas las carnes y verduras, los avíos de toda la vida, vamos. Aunque en mi casa siempre hemos hecho un pequeño cambio, y es que, en lugar de preparar una única “pilota” grande como se acostumbra a hacer, nos gusta más hacer pelotas tamaño albóndiga (de hecho las hacemos más pequeñas) y , en lugar de sacarlas de segundo, siempre las hemos tomado en la sopa.

Mi variante importante llega en el momento en que decido comenzar una dieta, disociada para más señas. Esto implica la prohibición de mezclar en una misma comida hidratos y proteínas, por lo que se convierte en un plato imposible para mí. La escudella lleva patatas, garbanzos, carne, pilotes, pasta….. ay de mí!.

Así que un día decidí probar a hacerla exactamente igual que la he hecho siempre, pero prescindiendo de los alimentos prohibidos, que en este caso fueron las patatas, los garbanzos y la pasta. Y ya puestos a aligerar, eliminé también algunas carnes: la ternera, la botifarra blanca y la botifarra negra. Sin mucha convicción, reconozco que soy animal de costumbres, pensé, bueno… por probar…

El caldo quedó impresionante, con el mismo saborcito de siempre. El problema, y gordo, estaba en la sopa. Eso de no ver ni un triste galet, en aquel mar de caldo (por muy bueno que estuviera) y pelotas, me deprimía. Lo solucioné incorporando las verduras a la sopa, y de ese modo conseguí el “cuerpo” que necesitaba en el caldo, así que pude olvidarme (definitivamente, no, eh?) de mis queridos galets.

escudella amb pilotes

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 3 horas

Ingredientes: 6 personas

Para el caldo:

  • 1 hueso de jamón fresco, hermosote
  • 1 hueso blanco (de rodilla)
  • 1 hueso fresco (de culata, caña, o rodilla)
  • 1 oreja de cerdo previamente salada, cortada en 5 ó 6 tiras
  • 1 hueso de espinazo bien carnoso, con su tuétano
  • 1 carcasa de pollo
  • 2 muslos de pollo
  • 4 zanahorias
  • 3 puerros
  • 3 ramas de apio
  • 2 nabos medianitos
  • 2 chirivías medianitas

Para las pelotas: 

  •   1 kg. pasta de salchicha, de cerdo. Yo la compro en una charcutería que ya la venden así, preparada con todas las especias incorporadas, y a granel, exactamente igual como venden la carne picada.
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas soperas de pan rallado
  • un chorrito de leche

Elaboración:

– En primer lugar, tenemos que “agenciarnos” con una olla grande, pero bien grande. La que yo utilizo es de 10 litros.

– Llenar 3/4 partes con agua, y llevar al fuego. Con el agua fría, incorporar todos los huesos (los salados, tener la precaución de lavarlos previamente, para retirar el exceso de sal) y las carnes.

A medida que se va calentando y comienza a hervir, desespumar constantemente, retirando esa capa “sucia” que se va formando, con un cucharón.

– Durante todo este proceso, aprovechamos para cortar las verduras y formar las pelotas.

– Para las pelotas, cogeremos un bol grande, y añadiremos a la carne picada dos huevos enteros, amasando bien con las manos para que queden bien integrados. Ahora añadiremos dos cucharadas soperas de pan rallado y un chorrito de leche. Volvemos a amasar y, dependiendo de la consistencia que tengan, será preciso añadir un pelín mas de pan o de leche. A mí particularmente me gustan bien jugositas y casi nunca suelo añadir más pan, pero siempre deben poder mantener la forma, para que no se desboronen al hervir.

Para que no se nos enganchen a las manos cuando vamos formando las pelotas, lo que haremos es prepararnos un vaso con agua al lado. Nos mojamos la punta de los dedos (de una mano, no es necesaria de las dos), y nos humedecemos las palmas de las manos. Ahora podemos tomar la porción de carne necesaria y darle forma tranquilamente, sin que se nos quede continuamente pegada. Repetimos la operación cada 2 ó 3 pelotas, o cuando veáis que ya se comienza a enganchar.

Dejamos las pelotas en un plato aparte, esperando su turno.

– Cortar las verduras como más os guste. Yo suelo cortar las zanahorias, los puerros y el apio a rodajas finitas. Los nabos y las chirivías los corto a dados medianitos.

Reservar.

– Cuando el agua en el que tenemos las carnes hirviendo ya se ve limpia, es el momento de añadir el resto de ingredientes. Yo me ayudo de este utensilio, que me resulta muy útil para no mezclar los ingredientes, pues como vamos a cocer muchísimo tiempo, acaban deshaciéndose y no me gusta tener que andar después “escogiendo”. De esta forma queda todo bien separadito y se cuece exactamente igual. Es algo parecido a una flor, adaptándose a la medida de tu olla. Yo lo pongo sobre las carnes, y encajado al diámetro de la olla. Sobre esto pongo las pelotas, una por una, para que no se me deshagan, y por último las verduras.

– Seguir desespumando hasta que vuelva a quedar el caldo limpio.

– En todo este tiempo el fuego lo tengo al máximo, para que hierva bien el caldo, integrándose todos los sabores. A partir de aquí, como lo normal es que haya evaporado bastante, rellenamos hasta cubrirlo todo, prácticamente a dos deditos del borde, pero ojo, con agua caliente.

– Esperar que vuelva a hervir, y ya podéis tapar la olla y bajar el fuego a una temperatura suficiente como para que no deje de hervir, pero no “a lo loco”, que vaya haciendo.

– El tiempo total desde el primer hervor hasta que apago el fuego, más o menos será de unas 3 horas – 3 horas y media.

– Retirar las verduras y las pelotas con una espumadera o cucharón primero. No intentéis levantar el colador con todo encima porque lleva demasiado peso. Yo pongo las pelotas, las verduras y el caldo que necesito en los platos, y el resto (verduras, pelotas, y caldo) lo guardo en un tupper gigante y a la nevera.

– Con la cantidad de avíos que ponemos, hay sustancia como para preparar un montón de caldo. El problema es que, por el volumen de éstos, nos sale poca cantidad de caldo. Y me da pena, que la vida no está para despediciar nada. Qué hago yo? Pues una segunda tanda. Es decir, dejo las carnes en la olla (las pelotas hemos quedado que se quedan en la nevera) , vuelvo a llenar hasta las 3/4 partes con agua caliente, y vuelvo a hervir, unas 2 horas más, junto con una pastilla de avecrem. Evidentemente, este paso es totalmente opcional, vosotros decidís.

– Cuando ya tengo la segunda tanda de caldo bien rica, lo que hago es colarlo, pues me gusta el caldo bien limpito, sin restos de nada. Lo voy pasando en tuppers, y al congelador. Rescato la carne de los huesos de espinazo, la oreja y muslos de pollo, y la reservo para unas ricas croquetas de cocido.

Y desde entonces, vuelvo a estar tan contenta como antes con mi versión de escudella.

Y le sigo llamando escudella porque, a pesar de haber eliminado por completo la carn d’olla, el sabor se mantiene como siempre, al igual que mi sensación de felicidad. Objetivo cumplido!!!

Mónica G.

 

Pero antes de despedirme, tengo que daros algunos consejos y advertencias:

  • las pelotas las hago con carne exclusivamente de cerdo, porque quedan más tiernas y jugosas que mezclando con ternera. Mi hija las de-vo-ra literalmente.
  • si no encontráseis la pasta de salchicha de la que os he hablado, es tan sencillo como comprar salchichas frescas y retirarles la piel. Un truqui para que la piel salga sola, es abrir el grifo de agua al mínimo, que tan sólo salga un hiliiiiiito, y mojarlas. Hacer un corte con un cuchillo sin sierra de arriba abajo y… voilá, al retirar la piel veréis que sale completamente limpia.
  • los puristas de la dieta disociada, observaréis que hay dos alimentos de los que deberíais prescindir: el pan rallado y la zanahoria. Yo lo he puesto tal cual lo preparo yo, que soy una inconsciente jajaja, y a partir de aquí que cada cuál dé rienda suelta a su locura.

Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Os presento uno de mis entrantes favoritos. Nunca falta en Navidad.
Es uno de esos platos con los que siempre se sorprende, con garantía de éxito. Lo mismo vale para una fecha especial, como para una cenita rápida en esos días que llegamos cansadas y no queremos meternos en la cocina.
La preparación del guacamole, os la dejo totalmente a vuestra elección, podéis utilizar o no la Thermomix. Yo personalmente no la utilizo, me gusta más “pisando” el aguacate con tenedor. Así controlo perfectamente el punto de gordito que lo quiero y, por otra parte, me permite incorporar el resto de ingredientes muy suavemente, para no mezclar sabores. Pero como dije antes, donde manda patrón no manda marinero, así que… a vuestro aire!

Preparados, listos…

Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 20 minutos

Ingredientes: 4 personas

  • 16 lonchas de roastbeef bien finitas (casi como carpaccio). Si no las tienen en mi charcutería de confianza, las compro envasadas. 2 paquetes de la marca SKARE (en Mercadona o Carrefour).
  • 1 aguacate a punto de maduración. No blando, pero que podamos marcar fácilmente con el dedo.
  • 1 tomate bien carnoso, mediano.
  • 1/2 cebolleta pequeña (si encontráis cebolla morada, mucho mejor)
  • 1/2 manojito de cilantro (las hojas solamente, de unas 10-15 ramitas)
  • 1 lima (o limón)
  • 1/2 latita de leche de coco (compro de la marca Aroy-D)
  • 1/2 brick pequeño de nata
  • 8 ó 10 almendras tostadas, sin sal y sin piel
  • puntita de curry
  • unas gotitas de ron
  • sal
  • salsa Valentina para terminar.

Elaboración

– Primero comenzaremos preparando la crema de coco. Para ello pondremos la leche de coco en una sartén antiadherente, junto con la puntita de curry, el ron (unas gotitas ehhh) y la nata. A fuego suave, dejar hasta que haya espesado un poquito, ni muy líquida ni muy espesa. Cuando esté, añadirle las almendras que previamente hemos picado en el mortero. Dejar enfriar. Reservar.

– Mientras se va haciendo la crema, preparamos el guacamole.

– Lo primero que haremos será cortar el aguacate por la mitad, longitudinalmente, de arriba abajo. Para separar las dos mitades, dar un poquito de vuelta a una de las partes, y se separará muy fácilmente. Para retirar el hueso, hay un método muy sencillo, que consiste en clavar un cuchillo, no por la punta, sino por la hoja (como si fuéramos a partirlo por la mitad), girar y levantar. Ya tenemos el hueso fuera. Ahora cogemos una cuchara y la vamos arrastrando entre la pulpa y la piel, bien pegadita a la piel, vaciando las dos partes del aguacate, hasta dejar la piel completamente limpia.

– En un plato grande, pisamos el aguacate con un tenedor, procurando de no pasarnos, pues es interesante que tenga grumitos, que quede gordito. En absoluto nos tiene que quedar un puré. Sazonar con sal y el zumo de 1/2 lima (o limón) recién exprimida.

– Picar bien pequeñita la cebolla, el tomate (pelado), y la mitad de las hojas de cilantro, y añadir todo a la pasta de aguacate. Hacerlo con movimientos envolventes, suavemente, para no mezclar los sabores de los ingredientes. Pensad que la gracia es poder diferenciar perfectamente los sabores mientras lo degustamos.

– Hemos puesto la mitad de las hojas de cilantro y la mitad de la lima porque son sabores muy característicos y muy personales. En este momento podemos rectificar de sal, punto de lima y cilantro. Siempre envolviendo al incorporar.

– Ya tenemos el guacamole listo, ahora solo nos queda rellenar los filetes de roastbeef.

– Disponer un filete en una tabla, poner el guacamole en la parte más ancha, y enrollar. No hace falta poner palillo porque se “pega” perfectamente, con la textura del guacamole.

– En un plato, pondremos una base de crema de coco (ya fría). Sobre ella, colocaremos los rollitos y acabaremos con un hilo de Valentina por encima.

Ya vais a ver como es muchísimo más extensa la explicación que la preparación en sí. Si preparáis esta delicatessen, ya me comentaréis el resultado. Espero que os guste tanto como a mí.

Mónica G.

 

Consejos e ideas:

  • Dependiendo del tamaño, necesitaréis uno, dos, o incluso tres aguacates. Yo los compro en un supermercado latino enfrente de casa, que son enormes. Cada aguacate puede pesar tranquilamente 500gr. He intentado averiguar la variedad, pero no me saben dar respuesta. Eso sí, están requetebuenísimos, y siempre salen con un precioso color verde, nunca me he encontrado ninguno marrón, lo cuál se agradece, y mucho. Antes compraba los pequeños, los de toda la vida (variedad Hass), pero después de varios fracasos, acababa abriéndolos con el corazón en un ay, mirando de reojillo por la sorpresa que me podía encontrar, porque no las tenía todas conmigo, la verdad.

 

  • La salsa Valentina (es su nombre) es una salsa típica mexicana, que viene en unas botellitas, y que se conserva en el frigorífico muchísimo tiempo. La hay tipo normal (etiqueta amarilla), y muy picante (etiqueta negra). Yo utilizo la muy picante, y es la que os recomiendo, pero si no estáis muy acotumbrados, podéis comenzar con la normal, aunque ya os aviso que acabaréis con la mía, porque es una salsa adictiva. Tiempo al tiempo jajaja.

 

  • Opcionalmente, también podéis picar muy muy chiquito un chile (de árbol) y agregarlo al guacamole. Quitad las semillas para que no quede tan picante, aunque, evidentemente, podéis dejarlas ¡OJO PICA!.

 

  • Os aconsejo que probéis a prepararlos también con salmón ahumado en lugar de roastbeef. Están buenísimos, es cuestión de probar.

Papas arrugadas y yuca con mojo picón y mojo verde

Caco Senante: “mojo piiiicón… mojo piiiicón… la rica salsa canaria se llama mojo picón”. 

La receta que os traigo hoy es muy complicada. Muchísimo. Pero ojo, no por su elaboración (ya veréis que es de lo más sencillo), sino porque se trata de uno de esos platos que nadie hace igual. Yo creo que hay tantos mojos como casas donde se prepara, unos más picante, otros menos, más espesos o más claros, con cilantro o con perejil (o con los dos)… en fin, lo único que puedo hacer es enseñaros la que hacemos en casa, con todo mi cariño. Por supuesto, se aceptan sugerencias, como siempre.

La receta canaria en sí misma es, como todos conocemos, las papas arrugadas con mojo picón. En este caso he preparado también el verde porque nos encanta. He de decir que las papitas que he utilizado son auténticas canarias, de Tenerife para más señas. Y realmente no hay comparación. Son unas papas muy chiquitas, más pequeñas que una nuez, con un sabor que no deja indiferente: intenso y un poco dulzón, cuando pruebas una, ya no puedes hacer la receta con otra variedad (por cierto, yo lo he hecho con la variedad papa negra yema de huevo, aunque hay muchísimas variedades más). Por eso, si podéis conseguirlas, merece la pena que un día os deis ese capricho. No son baratas (en Tenerife costaban como 3-4 euros/kg, me imagino que en la Península serán más caras), pero vais a disfrutar muchísimo. Si

Lo de la yuca es caso aparte. En casa la habíamos descubierto hace ya unos años, preparando alguna receta peruana y nos encantó (no tanto hervida, pero sí frita). Y de repente, al saber que había preparado esta cenita, me dice mi costillita: ¿sabes de qué estoy antojao?… Pues eso.

A quien no haya probado la yuca… lo siento, no sé describir su sabor. Es algo dulce, pero también salado. La textura es mucho más densa, más mantecosa que la patata pero (tal vez porque son las dos tubérculos), recuerda bastante. En fin, lo mejor, como siempre, es probarla para salir de dudas.

Vamos con la receta. Va por Canarias.

Papas arrugadas y yuca con mojo picón y mojo verde

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 40min.

Ingredientes: 4 personas

Para las papas:

  • 1kg. papas canarias
  • agua
  • sal gorda

Para la yuca:

  • 1kg. yuca
  • agua
  • sal
  • aceite para freir

Para el mojo picón rojo:

  • 4 dientes de ajo previamente asados
  • 1 tomate carnoso, maduro, asado (yo pongo los que son de colgar)
  • 1 cucharadita (café) de cominos enteros
  • 1 cucharadita (café) carne de ñora
  • 2 guindillas rojas (pimienta picona) frescas, no cayena (ya sabéis que soy picantona, pero el picante es totalmente opcional)
  • 1/3 pimiento rojo (retirándole las pepitas y todas las venitas blancas del interior)
  • 1 cucharadita (café) de sal gorda
  • 120ml. aceite de oliva virgen extra
  • 1 chorrito de vinagre (al gusto)
  • 2 papitas ya cocidas

Para el mojo verde:

  • 4 dientes de ajo previamente asados
  • 1 cucharadita (café) de cominos enteros
  • 2 guindillas verdes (pimienta picona) frescas (opcional)
  • 1 pimiento verde italiano (de freir) retirándole las pepitas y las venas blancas del interior.
  • 1 cucharadita (café) de sal gorda
  • 1 manojito de cilantro fresco (yo he puesto como 20 ramitas, solo las hojas)
  • 1/3 de la cantidad de cilantro, de perejil (solo las hojas)
  • 120ml. aceite de oliva virgen extra
  • 1 chorrito de vinagre (al gusto)
  • 2 papitas ya cocidas

Elaboración:

– Primero vamos a cocer las papas. En una olla poner las papas (bien lavadas, pero sin pelar), cubrirlas con agua (al mismo nivel, no más), y un buen puñado de sal (no tengáis miedo, cogerán solamente la que necesitan). Tapar y llevar al fuego, que vayan cociéndose (aprox. 20min.). Cuando pinchemos con un palillo y notemos que ya están, sacarlas y escurrir toda el agua sobrante. En la misma olla, tapar y volver a llevarlas al fuego un poco (unos 3-5min. son suficientes), ahora ya sin agua, y volviendo a añadir otro puñadito de sal. Sacudir la olla a menudo para que la sal se vaya quedando impregnada en las papitas, al tiempo que se van secando. Retirar. Veréis que el color ha cambiado completamente, buena señal.

– Ahora vamos con la yuca. Primero, pelar la yuca. Hay varias maneras, pero yo lo hago con un pelador de patatas y me va genial. Cortar la yuca en rodajas de unos 5cm. Igual que si hiciéramos patatas, ponerlas a cocer en una olla con agua que las cubra y sal. Ir pinchando con un tenedor, y cuando están (tardan más o menos lo mismo que las patatas, unos 20min.), escurrirlas bien. Ahora freirlas en abundante aceite bien caliente hasta que adquieren un bonito tono dorado, y retirar. Salar.

– Para los mojos sí que vamos a utilizar la Thermomix, pues están hechos en un plis plas y quedan fantásticos.

– Lo primero, poner en una sartén un poquitín de aceite y asar todos los ajos (pelados) y el tomate (con piel) a fuego lento.

– Comenzamos con el mojo picón: poner en el vaso de la Thermomix todos los ingredientes, menos el aceite y las papas. Dar 3 golpes de Turbo. Bajar todos los ingredientes de las paredes del vaso, y, si es necesario (aunque no lo creo), repetir una vez más. ¡OJO! no tiene que quedar pulverizado, sino muy muy bien picadito, como si lo hubiéramos hecho en el mortero. Quitar el cubilete de la tapa, y, con la máquina en velocidad cuchara, incorporar el aceite a hilo hasta que esté emulsionado. Rectificar sal, vinagre y aceite.

En un cuenquito, machacar 2 papas de las que hemos cocido previamente con un tenedor, e incorporarle, removiendo, el mojo que acabamos de preparar. Listo.

– El mojo verde: se prepara exactamente igual que el rojo.

Y poco más me queda que decir, simplemente que espero que se haya entendido todo, y, por supuesto, que hagáis este delicioso plato.

Una recomendación, basada en mi propia experiencia: es mucho mejor preparar los mojos el día anterior, se integran los sabores perfectamente y sabe muchísimo mejor.

Una súplica, basada también en mi propia experiencia: comer las papas con su piel, por favorrrrrrrrrrr

Y ahora… ¿qué les digo?… échense por la sombrita y déjense ver, mis niños.

Mónica G.

Rollitos de pollo con jamón gratinados

Estos rollitos, que son tremendamente fáciles de preparar, nos resuelven la papeleta (y con nota) cuando tenemos invitados en casa y queremos preparar algo diferente, resultón, práctico… y rico!

Y es que reúnen muchas condiciones para ser tenidos en cuenta:

  • los podemos tener preparados con antelación, dejándolos únicamente a punto de gratinar
  • con ingredientes que son del agrado de (prácticamente) todo el mundo
  • quedan muy “profesionales”
  • son económicos…  no os animáis?

Rollitos de pollo con jamón gratinados

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 45min.

Ingredientes: 4 personas (aprox. 16 rollitos)

  • 4 pechugas de pollo fileteadas muy finitas
  • 250gr. jamón serrano (yo compro el del Mercadona, que es de hembra, porque es el más suave que he encontrado)
  • 150gr. queso en lonchas muy finas(yo he puesto un manchego semicurado, para que aguante bien, y al mismo tiempo tenga sabor)
  • dátiles deshuesados (uno por rollito)
  • una cebolla grande
  • un vaso de vino blanco (o 1/2 vaso de vino y 1/2 vaso de agua, si la salsa no se desea con un sabor tan intenso)
  • 4 dientes de ajo
  • queso para gratinar (yo utilizo la mezcla de 4 quesos)
  • 80gr. aceite
  • 2 cucharaditas de hierbas provenzales

Elaboración:

– Calentar el aceite 4 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1.

– Añadir la cebolla y los ajos, y picar 5 segundos, velocidad 5. Sofreir 8 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1.

– Ir preparando los rollitos, tomando un filete de pechuga de pollo sobre la tabla (salpimentar un poquito, cuidadín que llevan jamón), luego una lonchita de jamón, ahora el queso (como la mitad del jamón), y por último el dátil. Enrollar con cuidado, y atravesar con un palillo para que no se abran. Colocarlos en el recipiente Varoma, procurando no amontonarlos)

– Añadir el vaso de vino al sofrito junto con las hierbas provenzales, y programar 25 minutos, temperatura Varoma, velocidad 2.

– Tan pronto como alcanza la temperatura y comienza a salir vapor, colocar el Varoma y dejar cociendo sin destapar. Comprobar que los rollitos están bien hechos. Quedan muy blancos, no os asustéis, luego ya los gratinaremos!! Si es preciso, volver a programar 5 minutos más, hasta que estén listos. ¡Ojo! No os paséis cocinándolos, la idea es que queden jugositos. 

– Al acabar el tiempo de cocción, añadir una cucharadita de Maizena a la salsa, para espesar un poquito, programando 5 minutos, temperatura 100, velocidad 2. Este punto es opcional, pues siempre dependerá de la textura que os guste, más espesita o más ligera.

– Poner la salsa en una fuente para el horno y sobre ésta poner los rollitos, retirándoles los palillos. Cubrirlos con el queso, y gratinar. Servirlos bien calentitos.

Bueno, pues si después de todo lo que os he explicado no os lanzáis a prepararla, os estaréis perdiendo algo grande. Que conste que yo he avisado…

Mónica G.

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