revoltillo de ideas

mi blog de recetas de cocina y experimentos varios con Thermomix (y sin ella)

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Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Os presento uno de mis entrantes favoritos. Nunca falta en Navidad.
Es uno de esos platos con los que siempre se sorprende, con garantía de éxito. Lo mismo vale para una fecha especial, como para una cenita rápida en esos días que llegamos cansadas y no queremos meternos en la cocina.
La preparación del guacamole, os la dejo totalmente a vuestra elección, podéis utilizar o no la Thermomix. Yo personalmente no la utilizo, me gusta más “pisando” el aguacate con tenedor. Así controlo perfectamente el punto de gordito que lo quiero y, por otra parte, me permite incorporar el resto de ingredientes muy suavemente, para no mezclar sabores. Pero como dije antes, donde manda patrón no manda marinero, así que… a vuestro aire!

Preparados, listos…

Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 20 minutos

Ingredientes: 4 personas

  • 16 lonchas de roastbeef bien finitas (casi como carpaccio). Si no las tienen en mi charcutería de confianza, las compro envasadas. 2 paquetes de la marca SKARE (en Mercadona o Carrefour).
  • 1 aguacate a punto de maduración. No blando, pero que podamos marcar fácilmente con el dedo.
  • 1 tomate bien carnoso, mediano.
  • 1/2 cebolleta pequeña (si encontráis cebolla morada, mucho mejor)
  • 1/2 manojito de cilantro (las hojas solamente, de unas 10-15 ramitas)
  • 1 lima (o limón)
  • 1/2 latita de leche de coco (compro de la marca Aroy-D)
  • 1/2 brick pequeño de nata
  • 8 ó 10 almendras tostadas, sin sal y sin piel
  • puntita de curry
  • unas gotitas de ron
  • sal
  • salsa Valentina para terminar.

Elaboración

– Primero comenzaremos preparando la crema de coco. Para ello pondremos la leche de coco en una sartén antiadherente, junto con la puntita de curry, el ron (unas gotitas ehhh) y la nata. A fuego suave, dejar hasta que haya espesado un poquito, ni muy líquida ni muy espesa. Cuando esté, añadirle las almendras que previamente hemos picado en el mortero. Dejar enfriar. Reservar.

– Mientras se va haciendo la crema, preparamos el guacamole.

– Lo primero que haremos será cortar el aguacate por la mitad, longitudinalmente, de arriba abajo. Para separar las dos mitades, dar un poquito de vuelta a una de las partes, y se separará muy fácilmente. Para retirar el hueso, hay un método muy sencillo, que consiste en clavar un cuchillo, no por la punta, sino por la hoja (como si fuéramos a partirlo por la mitad), girar y levantar. Ya tenemos el hueso fuera. Ahora cogemos una cuchara y la vamos arrastrando entre la pulpa y la piel, bien pegadita a la piel, vaciando las dos partes del aguacate, hasta dejar la piel completamente limpia.

– En un plato grande, pisamos el aguacate con un tenedor, procurando de no pasarnos, pues es interesante que tenga grumitos, que quede gordito. En absoluto nos tiene que quedar un puré. Sazonar con sal y el zumo de 1/2 lima (o limón) recién exprimida.

– Picar bien pequeñita la cebolla, el tomate (pelado), y la mitad de las hojas de cilantro, y añadir todo a la pasta de aguacate. Hacerlo con movimientos envolventes, suavemente, para no mezclar los sabores de los ingredientes. Pensad que la gracia es poder diferenciar perfectamente los sabores mientras lo degustamos.

– Hemos puesto la mitad de las hojas de cilantro y la mitad de la lima porque son sabores muy característicos y muy personales. En este momento podemos rectificar de sal, punto de lima y cilantro. Siempre envolviendo al incorporar.

– Ya tenemos el guacamole listo, ahora solo nos queda rellenar los filetes de roastbeef.

– Disponer un filete en una tabla, poner el guacamole en la parte más ancha, y enrollar. No hace falta poner palillo porque se “pega” perfectamente, con la textura del guacamole.

– En un plato, pondremos una base de crema de coco (ya fría). Sobre ella, colocaremos los rollitos y acabaremos con un hilo de Valentina por encima.

Ya vais a ver como es muchísimo más extensa la explicación que la preparación en sí. Si preparáis esta delicatessen, ya me comentaréis el resultado. Espero que os guste tanto como a mí.

Mónica G.

 

Consejos e ideas:

  • Dependiendo del tamaño, necesitaréis uno, dos, o incluso tres aguacates. Yo los compro en un supermercado latino enfrente de casa, que son enormes. Cada aguacate puede pesar tranquilamente 500gr. He intentado averiguar la variedad, pero no me saben dar respuesta. Eso sí, están requetebuenísimos, y siempre salen con un precioso color verde, nunca me he encontrado ninguno marrón, lo cuál se agradece, y mucho. Antes compraba los pequeños, los de toda la vida (variedad Hass), pero después de varios fracasos, acababa abriéndolos con el corazón en un ay, mirando de reojillo por la sorpresa que me podía encontrar, porque no las tenía todas conmigo, la verdad.

 

  • La salsa Valentina (es su nombre) es una salsa típica mexicana, que viene en unas botellitas, y que se conserva en el frigorífico muchísimo tiempo. La hay tipo normal (etiqueta amarilla), y muy picante (etiqueta negra). Yo utilizo la muy picante, y es la que os recomiendo, pero si no estáis muy acotumbrados, podéis comenzar con la normal, aunque ya os aviso que acabaréis con la mía, porque es una salsa adictiva. Tiempo al tiempo jajaja.

 

  • Opcionalmente, también podéis picar muy muy chiquito un chile (de árbol) y agregarlo al guacamole. Quitad las semillas para que no quede tan picante, aunque, evidentemente, podéis dejarlas ¡OJO PICA!.

 

  • Os aconsejo que probéis a prepararlos también con salmón ahumado en lugar de roastbeef. Están buenísimos, es cuestión de probar.
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Zarzuela de pescado

En mi casa, una Navidad no es Navidad sin una buena Zarzuela.

Dicho así, parece como si en casa nos invadiera en Navidad el espíritu de la opereta, convirtiéndonos por momentos en artistas del género chico. Nada más lejos de la realidad. Os cuento.

La Zarzuela es un plato a base de pescado y marisco que nunca ha faltado en nuestra mesa en época de Navidad. Yo lo recuerdo desde que tengo uso de razón, y realmente para nosotros es un clásico, que se ha convertido en imprescindible. Es una receta muy sencilla de preparar, con un resultado delicioso. Y como falta ya muy poquito para Navidad, me gustaría poner mi granito de arena aportando esta recetilla.

Os aconsejo prepararla la víspera, por dos motivos principalmente:

  • estará muchísimo más sabrosa
  • el día H tendréis que preocuparos únicamente de poneros divinas de la muerte, sin pensar en la cocina: que no llego, que lo van a encontrar todo manga por hombro… sabéis a qué me refiero?

Eso sí, preparad pan para mojetear en la salsa, porque no os vais a poder resistir, aviso!!

Zarzuela de pescado

Coste: elevado (menos de 30€)

Tiempo total: 1h.30min.

Ingredientes: 4 personas

  • 4 rodajas de merluza
  • 4 rodajas de rape
  • 4 filetes de perca
  • 2 calamares medianitos en rodajas
  • 500gr. mejillones (podéis poner más o menos, a vuestro gusto)
  • 500gr. almejas (igual que los mejillones, la cantidad a vuestro gusto)
  • 8 gambas rojas grandes
  • 8 cigalas grandes
  • 1 cebolla
  • 4 tomates maduros
  • 3/4 vaso (medida agua) de vino blanco seco
  • 1 ó 2 vasos de caldo de pescado
  • 1 limón
  • 2 hojas de laurel
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • 2 dientes de ajo
  • 25gr. almendras tostadas
  • 25gr. avellanas tostadas
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta

Elaboración:

– Limpiar muy bien los mejillones, retirándoles todas las barbitas.

– Poner las almejas en agua abundantemente salada durante 15 minutos. para que suelten toda la tierra que pudieran tener.

– En una olla sin nada de agua, abrir los mejillones y las almejas al vapor. Para ello exprimiremos un limón, rociando todo con el zumo, y dejaremos la cáscara dentro de la olla. Pondremos también una hoja de laurel. Tan pronto como hayan abierto, retirarlos del fuego y reservar (manteniéndolos dentro del agua para que no se resequen).

– En una sartén grande, ponemos a calentar aceite, y en primer lugar freiremos las rebanadas de pan de molde, a fuego no muy fuerte para que queden bien crujientes. Reservar.

– Subimos el fuego, y freir ahora las gambas y las cigalas. Pensad que esto de freir es únicamente un momentito, no se tienen que cocinar del todo, pues luego las acabaremos en la cazuela. Reservar.

– Freir ahora los calamares, reservando también.

– Ahora freiremos el pescado, previamente enharinado y sazonado con sal y pimienta. Exactamente igual que hemos hecho con las gambas, no debemos dejarlo demasiado tiempo, únicamente que tome un poquito de consistencia, y lo retiramos. Básicamente es para que tome mucho más sabor, y no nos quede como pescado hervido.

– Siempre en el mismo aceite, prepararemos ahora un sofrito, rehogando en primer lugar la cebolla cortada bien chiquita. Cuando está transparente, añadimos los tomates rallados y una hojita de laurel. Dejamos todo el conjunto que sofría bien, y entonces agregaremos el vino blanco. Lo dejaremos haciendo chup chup hasta que se consuma prácticamente todo el vino.

– Cuando ya está el sofrito hecho, será el momento de incorporar el agua de cocción de los mejillones y las almejas (previamente colado), y un vaso de caldo de pescado. Dejar hervir 3 minutitos, para que se mezclen bien los sabores. Rectificar el punto de sal, cuidando de no pasarse.

– Mientras tanto, en una cazuela (preferiblemente de barro) grande, dispondremos todo el pescado bien colocadito en el fondo, a continuación añadiremos por encima los calamares bien repartidos, las cigalas y las gambas, y por último los mejillones (habiéndoles retirado la valva vacía) y las almejitas.

– Verter sobre el pescado y el marisco el sofrito que acabamos de preparar. Debemos fijarnos que sea en cantidad suficiente como para cubrir rasamente el pescado. Si nos faltase un poquito, añadiríamos el segundo vaso de caldo de pescado que teníamos reservado.

– Dejar cociendo bien tapadito, 10 minutos.

– Mientras vamos cociendo el pescado, preparamos la picada. En un mortero (o en el vaso picador), vamos a ir picando el pan, junto con las almendras y las avellanas (sin piel), y los ajos. Cuando ya lo tenemos todo bien picadito, vamos a tomar un poquito del caldo de la cazuela y lo vamos a agregar al mortero, para desleir todo un poco. Rectificar punto de sal.

– Añadir la picada a la cazuela, repartiéndola bien para que llegue por todas partes. Sacudir un poquito la cazuela con movimientos circulares para que se integre todo el conjunto.

– Por último, precalentamos el horno a 200º, y meteremos la cazuela destapada, terminando la cocción durante 10 minutos más.

– En este momento, retirar del horno la cazuela, taparla, y dejarla reposando hasta el día de mañana, donde lo único que hará falta será calentar (importante que sea a fuego suave, para que no se nos queme nada), sacudiendo a cada poco la cazuela, suavemente, con movimientos circulares.

Ya sólo nos queda saborear este plato de lujo, disfrutando de la Navidad en casa, rodeados de buena compañía. ¿Se puede pedir más?

Que aproveche y… FELIZ NAVIDAD!!

Mónica G.

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