revoltillo de ideas

mi blog de recetas de cocina y experimentos varios con Thermomix (y sin ella)

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Tournedó de ternera con salsa de bacon (o tocineta)

Hoy os propongo una receta bien rica .

Se trata de una salsita muy fácil y muy rica, con la que vamos a acompañar nuestro delicioso tournedó.

De origen venezolano, es absolutamente versátil, nos puede servir para acompañar: carnes, aves, perritos calientes, hamburguesas, todo tipo de pasta, patatas, incluso como “bocadelia” untándola en un sandwich, o con unas deliciosas arepas de maíz amarillo, ummmmmmm.

Como véis, las limitaciones son las que vosotros queráis poner.

Tournedó de ternera con salsa de bacon

Coste: medio(menos de 20€)

Tiempo total: 20 minutos

Ingredientes: 4 personas

  • 4 tournedós de ternera (yo he utilizado los que vienen “rebozados” en pimienta negra
  • 100 gr. bacon (del natural, que es más sabroso que el ahumado)
  • 100 gr. queso parmesano
  • 2 cebolletas frescas
  • 1/2 pimiento rojo
  • unas gotas de salsa Perrins

Para la mayonesa:

  • 1 huevo
  • 300 gr. de aceite de girasol (puede ser 150gr. girasol y 150gr. oliva)
  • zumo de 1 limón
  • sal

Elaboración:

– En primer lugar, vamos a pulverizar el queso parmesano. Poner en el vaso el queso a trozos regulares, y dar golpes de turbo hasta que nos quede un polvito. Reservar.

– Picar las cebolletas y el pimiento, 4 segundos vel. 5. Reservar.

– Preparar la mayonesa: poner en el vaso el huevo, una pizca de sal, y el zumo de limón. Sin programar tiempo, seleccionar velocidad 5. Con el cubilete puesto, verter poco a poco el aceite sobre la tapa hasta que haya emulsionado completamente (aprox. 1 minuto). Reservar.

– Sofreir el bacon (previamente cortado a daditos bien pequeñitos), con una gota de aceite (tener en cuenta que de por sí va a soltar bastante grasita), programando 6 minutos, temperatura 90, velocidad 1, sin cubilete. Si no lo vemos doradito, dejar unos minutos más.

– Agregar al bacon las cebolletas y el pimiento. Volver a sofreir el conjunto, 5 minutos, temperatura 90, velocidad 1.

– Agregar el queso parmesano, la mayonesa y unas gotitas de Salsa Perrins, y programar 5 minutos, temperatura 50, velocidad cuchara.

– Se puede servir caliente o fría.

Como véis, las limitaciones son únicamente las que vosotros queráis poner.
Disfrutad de esta rica salsita venezolana!!

Mónica G.

 

p.d.: si lo preferís, podéis utilizar una buena mayonesa de bote, por supuesto. A mí se me pasó por alto hacer la foto de la mayonesa, otro día la preparo y la pongo como entrada.

En el caso de que se os cortase la mayonesa al prepararla, se puede arreglar: apartar la mayonesa cortada del vaso a otro recipiente. En el vaso poner 1/2 cubilete de agua, tapar, poner el cubilete, programar velocidad 5 sin tiempo, y verter poco a poco la mayonesa líquida sobre la tapa, hasta que emulsione correctamente.

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escudella con pelotas

Comería escudella todo el año!!! Con esto creo que sobran las palabras, me declaro absolutamente fan de este plato catalán, humilde, sencillo y exquisito donde los haya.

Es un plato imprescindible del día de Navidad, donde la tradición es presentarlo en dos tiempos, es decir, primero tomar el caldo en sopa con su pasta de galets (tiburones – pequeños todo el año, y gigantes en Navidad), y de segundo la “carn d’olla”, o sea, todas las carnes y verduras, los avíos de toda la vida, vamos. Aunque en mi casa siempre hemos hecho un pequeño cambio, y es que, en lugar de preparar una única “pilota” grande como se acostumbra a hacer, nos gusta más hacer pelotas tamaño albóndiga (de hecho las hacemos más pequeñas) y , en lugar de sacarlas de segundo, siempre las hemos tomado en la sopa.

Mi variante importante llega en el momento en que decido comenzar una dieta, disociada para más señas. Esto implica la prohibición de mezclar en una misma comida hidratos y proteínas, por lo que se convierte en un plato imposible para mí. La escudella lleva patatas, garbanzos, carne, pilotes, pasta….. ay de mí!.

Así que un día decidí probar a hacerla exactamente igual que la he hecho siempre, pero prescindiendo de los alimentos prohibidos, que en este caso fueron las patatas, los garbanzos y la pasta. Y ya puestos a aligerar, eliminé también algunas carnes: la ternera, la botifarra blanca y la botifarra negra. Sin mucha convicción, reconozco que soy animal de costumbres, pensé, bueno… por probar…

El caldo quedó impresionante, con el mismo saborcito de siempre. El problema, y gordo, estaba en la sopa. Eso de no ver ni un triste galet, en aquel mar de caldo (por muy bueno que estuviera) y pelotas, me deprimía. Lo solucioné incorporando las verduras a la sopa, y de ese modo conseguí el “cuerpo” que necesitaba en el caldo, así que pude olvidarme (definitivamente, no, eh?) de mis queridos galets.

escudella amb pilotes

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 3 horas

Ingredientes: 6 personas

Para el caldo:

  • 1 hueso de jamón fresco, hermosote
  • 1 hueso blanco (de rodilla)
  • 1 hueso fresco (de culata, caña, o rodilla)
  • 1 oreja de cerdo previamente salada, cortada en 5 ó 6 tiras
  • 1 hueso de espinazo bien carnoso, con su tuétano
  • 1 carcasa de pollo
  • 2 muslos de pollo
  • 4 zanahorias
  • 3 puerros
  • 3 ramas de apio
  • 2 nabos medianitos
  • 2 chirivías medianitas

Para las pelotas: 

  •   1 kg. pasta de salchicha, de cerdo. Yo la compro en una charcutería que ya la venden así, preparada con todas las especias incorporadas, y a granel, exactamente igual como venden la carne picada.
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas soperas de pan rallado
  • un chorrito de leche

Elaboración:

– En primer lugar, tenemos que “agenciarnos” con una olla grande, pero bien grande. La que yo utilizo es de 10 litros.

– Llenar 3/4 partes con agua, y llevar al fuego. Con el agua fría, incorporar todos los huesos (los salados, tener la precaución de lavarlos previamente, para retirar el exceso de sal) y las carnes.

A medida que se va calentando y comienza a hervir, desespumar constantemente, retirando esa capa “sucia” que se va formando, con un cucharón.

– Durante todo este proceso, aprovechamos para cortar las verduras y formar las pelotas.

– Para las pelotas, cogeremos un bol grande, y añadiremos a la carne picada dos huevos enteros, amasando bien con las manos para que queden bien integrados. Ahora añadiremos dos cucharadas soperas de pan rallado y un chorrito de leche. Volvemos a amasar y, dependiendo de la consistencia que tengan, será preciso añadir un pelín mas de pan o de leche. A mí particularmente me gustan bien jugositas y casi nunca suelo añadir más pan, pero siempre deben poder mantener la forma, para que no se desboronen al hervir.

Para que no se nos enganchen a las manos cuando vamos formando las pelotas, lo que haremos es prepararnos un vaso con agua al lado. Nos mojamos la punta de los dedos (de una mano, no es necesaria de las dos), y nos humedecemos las palmas de las manos. Ahora podemos tomar la porción de carne necesaria y darle forma tranquilamente, sin que se nos quede continuamente pegada. Repetimos la operación cada 2 ó 3 pelotas, o cuando veáis que ya se comienza a enganchar.

Dejamos las pelotas en un plato aparte, esperando su turno.

– Cortar las verduras como más os guste. Yo suelo cortar las zanahorias, los puerros y el apio a rodajas finitas. Los nabos y las chirivías los corto a dados medianitos.

Reservar.

– Cuando el agua en el que tenemos las carnes hirviendo ya se ve limpia, es el momento de añadir el resto de ingredientes. Yo me ayudo de este utensilio, que me resulta muy útil para no mezclar los ingredientes, pues como vamos a cocer muchísimo tiempo, acaban deshaciéndose y no me gusta tener que andar después “escogiendo”. De esta forma queda todo bien separadito y se cuece exactamente igual. Es algo parecido a una flor, adaptándose a la medida de tu olla. Yo lo pongo sobre las carnes, y encajado al diámetro de la olla. Sobre esto pongo las pelotas, una por una, para que no se me deshagan, y por último las verduras.

– Seguir desespumando hasta que vuelva a quedar el caldo limpio.

– En todo este tiempo el fuego lo tengo al máximo, para que hierva bien el caldo, integrándose todos los sabores. A partir de aquí, como lo normal es que haya evaporado bastante, rellenamos hasta cubrirlo todo, prácticamente a dos deditos del borde, pero ojo, con agua caliente.

– Esperar que vuelva a hervir, y ya podéis tapar la olla y bajar el fuego a una temperatura suficiente como para que no deje de hervir, pero no “a lo loco”, que vaya haciendo.

– El tiempo total desde el primer hervor hasta que apago el fuego, más o menos será de unas 3 horas – 3 horas y media.

– Retirar las verduras y las pelotas con una espumadera o cucharón primero. No intentéis levantar el colador con todo encima porque lleva demasiado peso. Yo pongo las pelotas, las verduras y el caldo que necesito en los platos, y el resto (verduras, pelotas, y caldo) lo guardo en un tupper gigante y a la nevera.

– Con la cantidad de avíos que ponemos, hay sustancia como para preparar un montón de caldo. El problema es que, por el volumen de éstos, nos sale poca cantidad de caldo. Y me da pena, que la vida no está para despediciar nada. Qué hago yo? Pues una segunda tanda. Es decir, dejo las carnes en la olla (las pelotas hemos quedado que se quedan en la nevera) , vuelvo a llenar hasta las 3/4 partes con agua caliente, y vuelvo a hervir, unas 2 horas más, junto con una pastilla de avecrem. Evidentemente, este paso es totalmente opcional, vosotros decidís.

– Cuando ya tengo la segunda tanda de caldo bien rica, lo que hago es colarlo, pues me gusta el caldo bien limpito, sin restos de nada. Lo voy pasando en tuppers, y al congelador. Rescato la carne de los huesos de espinazo, la oreja y muslos de pollo, y la reservo para unas ricas croquetas de cocido.

Y desde entonces, vuelvo a estar tan contenta como antes con mi versión de escudella.

Y le sigo llamando escudella porque, a pesar de haber eliminado por completo la carn d’olla, el sabor se mantiene como siempre, al igual que mi sensación de felicidad. Objetivo cumplido!!!

Mónica G.

 

Pero antes de despedirme, tengo que daros algunos consejos y advertencias:

  • las pelotas las hago con carne exclusivamente de cerdo, porque quedan más tiernas y jugosas que mezclando con ternera. Mi hija las de-vo-ra literalmente.
  • si no encontráseis la pasta de salchicha de la que os he hablado, es tan sencillo como comprar salchichas frescas y retirarles la piel. Un truqui para que la piel salga sola, es abrir el grifo de agua al mínimo, que tan sólo salga un hiliiiiiito, y mojarlas. Hacer un corte con un cuchillo sin sierra de arriba abajo y… voilá, al retirar la piel veréis que sale completamente limpia.
  • los puristas de la dieta disociada, observaréis que hay dos alimentos de los que deberíais prescindir: el pan rallado y la zanahoria. Yo lo he puesto tal cual lo preparo yo, que soy una inconsciente jajaja, y a partir de aquí que cada cuál dé rienda suelta a su locura.

Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Os presento uno de mis entrantes favoritos. Nunca falta en Navidad.
Es uno de esos platos con los que siempre se sorprende, con garantía de éxito. Lo mismo vale para una fecha especial, como para una cenita rápida en esos días que llegamos cansadas y no queremos meternos en la cocina.
La preparación del guacamole, os la dejo totalmente a vuestra elección, podéis utilizar o no la Thermomix. Yo personalmente no la utilizo, me gusta más “pisando” el aguacate con tenedor. Así controlo perfectamente el punto de gordito que lo quiero y, por otra parte, me permite incorporar el resto de ingredientes muy suavemente, para no mezclar sabores. Pero como dije antes, donde manda patrón no manda marinero, así que… a vuestro aire!

Preparados, listos…

Roastbeef con guacamole a la crema de coco

Coste: económico (menos de 10€)

Tiempo total: 20 minutos

Ingredientes: 4 personas

  • 16 lonchas de roastbeef bien finitas (casi como carpaccio). Si no las tienen en mi charcutería de confianza, las compro envasadas. 2 paquetes de la marca SKARE (en Mercadona o Carrefour).
  • 1 aguacate a punto de maduración. No blando, pero que podamos marcar fácilmente con el dedo.
  • 1 tomate bien carnoso, mediano.
  • 1/2 cebolleta pequeña (si encontráis cebolla morada, mucho mejor)
  • 1/2 manojito de cilantro (las hojas solamente, de unas 10-15 ramitas)
  • 1 lima (o limón)
  • 1/2 latita de leche de coco (compro de la marca Aroy-D)
  • 1/2 brick pequeño de nata
  • 8 ó 10 almendras tostadas, sin sal y sin piel
  • puntita de curry
  • unas gotitas de ron
  • sal
  • salsa Valentina para terminar.

Elaboración

– Primero comenzaremos preparando la crema de coco. Para ello pondremos la leche de coco en una sartén antiadherente, junto con la puntita de curry, el ron (unas gotitas ehhh) y la nata. A fuego suave, dejar hasta que haya espesado un poquito, ni muy líquida ni muy espesa. Cuando esté, añadirle las almendras que previamente hemos picado en el mortero. Dejar enfriar. Reservar.

– Mientras se va haciendo la crema, preparamos el guacamole.

– Lo primero que haremos será cortar el aguacate por la mitad, longitudinalmente, de arriba abajo. Para separar las dos mitades, dar un poquito de vuelta a una de las partes, y se separará muy fácilmente. Para retirar el hueso, hay un método muy sencillo, que consiste en clavar un cuchillo, no por la punta, sino por la hoja (como si fuéramos a partirlo por la mitad), girar y levantar. Ya tenemos el hueso fuera. Ahora cogemos una cuchara y la vamos arrastrando entre la pulpa y la piel, bien pegadita a la piel, vaciando las dos partes del aguacate, hasta dejar la piel completamente limpia.

– En un plato grande, pisamos el aguacate con un tenedor, procurando de no pasarnos, pues es interesante que tenga grumitos, que quede gordito. En absoluto nos tiene que quedar un puré. Sazonar con sal y el zumo de 1/2 lima (o limón) recién exprimida.

– Picar bien pequeñita la cebolla, el tomate (pelado), y la mitad de las hojas de cilantro, y añadir todo a la pasta de aguacate. Hacerlo con movimientos envolventes, suavemente, para no mezclar los sabores de los ingredientes. Pensad que la gracia es poder diferenciar perfectamente los sabores mientras lo degustamos.

– Hemos puesto la mitad de las hojas de cilantro y la mitad de la lima porque son sabores muy característicos y muy personales. En este momento podemos rectificar de sal, punto de lima y cilantro. Siempre envolviendo al incorporar.

– Ya tenemos el guacamole listo, ahora solo nos queda rellenar los filetes de roastbeef.

– Disponer un filete en una tabla, poner el guacamole en la parte más ancha, y enrollar. No hace falta poner palillo porque se “pega” perfectamente, con la textura del guacamole.

– En un plato, pondremos una base de crema de coco (ya fría). Sobre ella, colocaremos los rollitos y acabaremos con un hilo de Valentina por encima.

Ya vais a ver como es muchísimo más extensa la explicación que la preparación en sí. Si preparáis esta delicatessen, ya me comentaréis el resultado. Espero que os guste tanto como a mí.

Mónica G.

 

Consejos e ideas:

  • Dependiendo del tamaño, necesitaréis uno, dos, o incluso tres aguacates. Yo los compro en un supermercado latino enfrente de casa, que son enormes. Cada aguacate puede pesar tranquilamente 500gr. He intentado averiguar la variedad, pero no me saben dar respuesta. Eso sí, están requetebuenísimos, y siempre salen con un precioso color verde, nunca me he encontrado ninguno marrón, lo cuál se agradece, y mucho. Antes compraba los pequeños, los de toda la vida (variedad Hass), pero después de varios fracasos, acababa abriéndolos con el corazón en un ay, mirando de reojillo por la sorpresa que me podía encontrar, porque no las tenía todas conmigo, la verdad.

 

  • La salsa Valentina (es su nombre) es una salsa típica mexicana, que viene en unas botellitas, y que se conserva en el frigorífico muchísimo tiempo. La hay tipo normal (etiqueta amarilla), y muy picante (etiqueta negra). Yo utilizo la muy picante, y es la que os recomiendo, pero si no estáis muy acotumbrados, podéis comenzar con la normal, aunque ya os aviso que acabaréis con la mía, porque es una salsa adictiva. Tiempo al tiempo jajaja.

 

  • Opcionalmente, también podéis picar muy muy chiquito un chile (de árbol) y agregarlo al guacamole. Quitad las semillas para que no quede tan picante, aunque, evidentemente, podéis dejarlas ¡OJO PICA!.

 

  • Os aconsejo que probéis a prepararlos también con salmón ahumado en lugar de roastbeef. Están buenísimos, es cuestión de probar.
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